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07 Mayo 2026
La tentación de gastar este ingreso es alta, pero en momentos de turbulencia, este capital se convierte en una herramienta estratégica.
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En el desierto de la volatilidad actual y los conflictos geopolíticos que inquietan a los mercados, la devolución de impuestos llega como el "maná caído del cielo". Para muchos, este flujo de efectivo inesperado representa un alivio inmediato; sin embargo, bajo la óptica de la educación financiera, este maná no es un regalo fortuito, sino dinero que nos pertenece, parte de nuestros propios ingresos que hoy retorna a nuestras manos. Más que alimento para el presente, es la semilla de la libertad financiera del mañana. La tentación de gastar este ingreso es alta, pero en momentos de turbulencia, este capital se convierte en una herramienta estratégica para fortalecer nuestro patrimonio.
Para entender la oportunidad, basta con una analogía simple: imaginemos que vamos al supermercado y nuestros productos favoritos tienen un 10% o 20% de descuento solo por hoy. ¿Compraríamos más o saldríamos corriendo de la tienda? La volatilidad actual es, en esencia, un mercado en liquidación. Debido a los ruidos globales, muchas acciones chilenas de alta calidad se transan hoy a precios significativamente más bajos que a fines de febrero. Utilizar la devolución de la Operación Renta para invertir en el mercado local es, en la práctica, ir de compras cuando los activos tienen un descuento por liquidación de temporada.
Esta estrategia se potencia aún más al dirigir el flujo hacia el APV (Ahorro Previsional Voluntario). Al hacerlo, aprovechamos los incentivos que el sistema ofrece, convirtiendo un beneficio tributario presente en un motor de crecimiento para nuestra futura jubilación. Es una forma de maximizar cada peso recibido, permitiendo que el Estado y el mercado trabajen en conjunto para acelerar nuestras metas.
Lo más relevante de este proceso es comprender que, para triunfar, no es necesario ser un gurú de las inversiones ni tener una capacidad sobrenatural para predecir el futuro. El éxito financiero depende mucho más de la consistencia que de la genialidad. La disciplina de seguir invirtiendo, incluso cuando el entorno parece nublado, es lo que permite que el interés compuesto despliegue su magia. No se trata de ganarle al mercado con un movimiento audaz, sino de estar presente y activo el tiempo suficiente para que el crecimiento de las empresas y los beneficios previsionales hagan su trabajo silencioso.
Aquellos que logran separar el pánico del análisis racional descubren que las crisis son, en realidad, grandes oportunidades. El mercado siempre termina premiando a quienes tienen la visión de sembrar en los días nublados para cosechar cuando salga el sol.
El flujo que recibimos hoy por la Operación Renta es un combustible que, bien administrado, puede acortar años de camino hacia nuestra independencia. Tratemos este alivio tributario no como una dádiva externa, sino como lo que realmente es: recursos propios que regresan a nosotros y que debemos gestionar con responsabilidad. No lo usemos para saciar un hambre pasajera, usémoslo para asegurar que nuestro futuro sea mejor. La volatilidad pasará, pero las acciones que se compran hoy a precios bajos y el beneficio de su constancia quedarán en el patrimonio por décadas. Aprovechar la volatilidad para fortalecer nuestra posición en acciones locales y potenciar nuestro APV es un acto de responsabilidad con nuestro "yo" del futuro.
Publicado en El Mercurio Inversiones.
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