20 de marzo de 2018

Tal como se anticipaba, el Banco Central mantiene la TPM en 2,5% de manera unánime

El mayor dinamismo que ha mostrado la actividad en los últimos meses, el que se espera se mantenga, y las perspectivas de una moderada depreciación del tipo de cambio, hacen previsible que la inflación gradualmente se aproxime a 3% en el horizonte del Banco Central.

El análisis presentado en el comunicado –con formato más extenso desde la reunión de fines de enero— reafirma el escenario delineado en la reunión anterior. El instituto emisor destaca que el escenario relevante para la economía chilena ha seguido mejorando, con un mundo más dinámico, y que si bien la inflación en los países desarrollados se ha mantenido acotada, en algunos de éstos se han revisado al alza las proyecciones para este año. También destaca que las condiciones financieras globales siguen favorables, a pesar de la volatilidad exhibida desde comienzos de febrero.

A nivel local, señala que las condiciones financieras se han mantenido estables desde fines de enero y que los datos de actividad conocidos esta semana confirman que la economía tuvo una importante aceleración en la segunda parte del año pasado, con una incipiente recuperación de la inversión. La  inflación, añade, se ha comportado según lo previsto, pero reconoce que hacia delante estará por debajo de su proyección del IPoM anterior por la apreciación reciente de la moneda. Es importante destacar que la variación anual del IPC ha seguido por varios meses en la parte baja del rango de tolerancia y completa 17 meses debajo de la meta de 3%.

Al igual que en la reunión anterior, el comunicado destaca que los riesgos para la convergencia de la inflación a 3% en el horizonte de política se han atenuado, principalmente por el mayor ritmo de crecimiento de la actividad. Sin embargo, hace un llamado de atención respecto de la evolución del tipo de cambio que, de volver a apreciarse, podría retrasar la convergencia de la inflación.

En su análisis el Banco Central señala que distintas medidas de expectativas inflacionarias se han mantenido relativamente estables. Es cierto que en el último mes la proyección para la inflación a dos años que se desprende de la EOF se movió al alza desde 2,8% hasta 2,9%, en tanto que la EEE se mantuvo en 3%. Sin embargo, las expectativas que se desprenden de los precios de los activos proyectan una inflación baja por un periodo prolongado. Así, la compensación inflacionaria 1 en 1 de las tasas swaps se volvió a ubicar en torno a 2,5% en los últimos días –después de haberse aproximado a 3% a fines de febrero—en tanto que los seguros proyectan una inflación alrededor de 2,7%.

Las condiciones para un mayor dinamismo de la actividad se han afianzado y los datos conocidos muestran que la economía ha ganado tracción desde mediados del año pasado. Estimamos que llevará a un cierre de holguras en los próximos trimestres que contribuirá a un alza gradual de la inflación. Asimismo, el ajuste en el precio del cobre de los últimos días hacia valores que estimamos son más coherentes con sus fundamentales de largo plazo, ha significado una incipiente depreciación de la moneda, que proyectamos continuará de manera tenue en los próximos meses. Esto reducirá las presiones deflacionarias por el lado de los bienes importados y algunos servicios, lo que también favorecerá la convergencia del IPC a la meta.

Pese a esto, aún hay riesgos importantes. Por el lado de la actividad, la revisión a la baja del Imacec de enero, desde 3,9% a 3,5% -conocida esta semana—muestra que la recuperación de la economía puede deparar algunas sorpresas. Además, en las últimas semanas los mercados financieros desarrollados han mostrado tensiones que podrían repercutir en la actividad real de aquí a un tiempo. Por otra parte, aun no es clara la dirección que seguirá el dólar a nivel global. No es descartable que pueda seguir debilitándose, lo que llevaría a una nueva apreciación del peso con el consiguiente impacto sobre la dinámica inflacionaria.

Net/Net:

El mayor dinamismo que ha mostrado la actividad en los últimos meses, el que se espera se mantenga, y las perspectivas de una moderada depreciación del tipo de cambio, hacen previsible que la inflación gradualmente se aproxime a 3% en el horizonte del Banco Central. Estimamos que la convergencia de la inflación será lenta y aún persisten riesgo importantes. Por lo mismo, creemos que el Consejo será cauteloso a la hora de evaluar la velocidad del retiro de su estímulo monetario. Así, prevemos que  la primera alza en la TPM ocurriría en el último cuarto de este año y que durante 2019 se producirán dos a tres alzas adicionales.