6 de septiembre de 2019

Persiste el bajo dinamismo de la inflación

El IPC de agosto se ubicó en línea con las expectativas, dando cuenta de una inflación que sigue contenida.

El IPC de agosto (0,2% m/m; 2,3% a/a) se ubicó en línea con lo que se esperaba (Bloomberg: 0,2%; EEE: 0,2%; EOF: 0,2%; Forwards: 0,16%; Santander: 0,1%), dando cuenta de una inflación que sigue contenida. La inflación subyacente medida por el IPC sin alimentos y energía (IPC SAE) tuvo una variación mensual de solo 0,1% y su variación anual subió hasta 2,4% a/a, aún bastante por debajo de la meta de 3%.

En el mes se observaron aumentos importantes en carne de vacuno y frutas de estación, que podrían estar afectadas por la sequía. En tanto, la depreciación reciente del peso se vio reflejada en un alza importante de pasaje aéreo y producto «paquete turístico» que nuevamente subió. Sin embargo, el coeficiente de traspaso del tipo de cambio sigue bajo.

El único indicio que pudiese indicar algo de mayor presión sobre los precios es el índice de difusión inflacionaria (59,1%), que se ubicó por sobre los valores de años previos para agosto. Por otra parte, la inflación de servicios si bien subió en relación al mes previo (3,7% a/a vs. 3,5% a/a en julio), mantuvo un dinamismo acotado en el mes, incidida por los servicios de telecomunicaciones.

Para septiembre estimamos que el IPC sería acotado, en torno a 0,1% m/m. En los últimos años se ha roto la estacionalidad que caracterizaba el mes, con alzas fuertes en los precios de alimentos y del transporte. Así, por ejemplo, ya en agosto vimos el incremento esperado para las carnes, en tanto, que de las verduras han tendido a ser más homogéneo. Por otra parte, si bien la sequía podría empujar al alza algunos precios, esto ocurriría de manera más clara hacia fines de año. A mediano plazo, las holguras de capacidad todavía abiertas seguirán restando presión a los precios, por lo que estimamos que la inflación se ubicará, en promedio, por debajo de la meta durante un buen tiempo.