8 de junio de 2018

IPC de mayo se ubicó en la parte alta de las estimaciones de mercado

Los últimos datos de inflación y de actividad, junto con el cambio de tendencia del tipo de cambio, sugieren que en los próximos trimestres la política monetaria iniciará un proceso de normalización.

El IPC de mayo (0,3% m/m; 2% a/a) se ubicó en la parte alta del rango de estimaciones de mercado (Santander 0,2%; EEE: 0,2%; EOF: 0,2%; BBG: 0,3%) e hizo que la inflación anual volviese al rango de tolerancia del Banco Central. El registro estuvo incidido por el componente subyacente, que también tuvo un incremento de 0,3% (1,6% a/a). En el desglose, destacan el IPC de alimentos, que retrocedió 0,3%, a pesar del fuerte aumento en el precio de las paltas (9,2%; 0,036pp de incidencia en el IPC total). El componente de energía se incrementó 1,4% impulsado por el alza de los precios internacionales de los combustibles.

El alza en los precios se da en un contexto donde la moneda tuvo una fuerte depreciación, y en que el precio internacional de los combustibles subió con fuerza. Además, ocurre luego que en abril los precios sorprendiesen al alza.

Dentro de los componentes subyacentes, destaca el aumento de 13,6% de paquete turístico (0,1pp de incidencia en el IPC total). Este ítem ha tenido un comportamiento altamente volátil desde que el INE modificó su metodología de levantamiento de precios hace algo más de un año. El alza de mayo responde probablemente al efecto de la depreciación reciente del peso. En tanto, a pesar del alza en el tipo de cambio, el precio de los automóviles nuevos tuvo un ligero descenso.

El índice de difusión de precios, si bien desciende respecto del mes previo, paulatinamente comienza a mostrar mayores presiones inflacionarias. Con todo, la variación anual del IPC subyacente continúa baja y lejos de la meta

 

En los últimos meses, la actividad local ha ido ganando mayor tracción. El Imacec de abril (5,9% a/a) fue el mayor registro desde 2012, reflejando no solo bases de comparación favorables, sino también el hecho que el dinamismo de la economía se ha ido afianzando. Así, el paulatino proceso de cierre de holguras de capacidad, iniciado a mediados del año pasado, continuará en los próximos trimestres. Por otra parte, los salarios han tenido un dinamismo acotado influidos por una demanda laboral por trabajos formales aún acotada y por el fuerte aumento en la fuerza de trabajo. El registro de abril, sin embargo, mostró un tímido repunte, con una variación mensual de 0,1%.

Net/Net:

Los últimos datos de inflación y de actividad, junto con el cambio de tendencia del tipo de cambio, sugieren que en los próximos trimestres la política monetaria iniciará un proceso de normalización. Las tasas swap han subido con fuerza en las últimas semanas, anticipando un aumento de la TPM en la RPM de diciembre.

Por su parte, las encuestas ubican la primera alza entre fines de este año y comienzos del próximo. Consideramos que si bien el panorama para la inflación ha ido mutando y que el año podría cerrar con un IPC cercano a 3%, las holguras aún existentes -reflejadas en la dinámica de los salarios- no garantizan que la variación de precios se mantenga en torno a la meta de manera sostenida. Por lo mismo, estimamos que el Banco Central será cauto en el retiro del estímulo monetario y mantenemos nuestra visión que la primera alza podría materializarse en diciembre, lo cual sería seguido por alzas pausadas a en 2019 y 2020.