5 de agosto de 2019

Actividad se debilita más de lo esperado al cierre del segundo trimestre

El débil Imacec de junio (1,3% a/a) da cuenta de una notoria pérdida de dinamismo de la economía en el segundo trimestre del año, que se habría expandido solo 1,9%.

El débil Imacec de junio (1,3% a/a) da cuenta de una notoria pérdida de dinamismo de la economía en el segundo trimestre del año, que se habría expandido solo 1,9%. Los sectores no mineros mostraron un escaso avance, con un crecimiento anual de  1,4% y una caída mensual de 0,1%. Esto marca el peor registro en lo que va del año y da cuenta de la desaceleración que se ha observado en sectores como comercio y manufacturas, afectados por la menor demanda interna y por el impacto del complejo escenario global en el sector externo de la economía.

Por su parte, la minería avanzó 0,3% a/a, en línea con lo adelantado por el Índice de Producción Minera publicado por el INE la semana pasada. Esta cifra es relativamente positiva, toda vez que en el mes se materializó una huelga en Chuquicamata, cuya merma en la producción fue más que compensada por otros yacimientos.

Los antecedentes disponibles para julio indican que la economía seguirá lastrada en el tercer trimestre. Los datos parciales de comercio exterior se mantienen débiles, aunque algo mejores que en junio, y la generación energética registró un avance acotado (1,6% vs -1,7% en junio). Estos antecedentes, sumados al bajo crecimiento de junio nos llevan a revisar a la baja nuestra proyección para el Imacec de julio hasta 3,6%. Esta cifra se ve favorecida por los dos días hábiles más que en el año previo.

La sorpresa negativa en el crecimiento de junio se suma a un enrarecimiento del escenario externo. La semana pasada, el gobierno de EE.UU. anunció que aplicaría aranceles de 10% a bienes chinos equivalentes a US$ 300 mil millones. Durante las últimas horas, el gobierno chino respondió con una importante devaluación del yuan y con recortes a las importaciones agrícolas provenientes de Estados Unidos. Esto se tradujo en una caída del cobre y una fuerte depreciación del peso, que al cierre de este informe se empinaba por sobre $720. Un escenario externo más incierto hará que la recuperación del dinamismo esperado para la economía en la segunda parte del año resulte más compleja.

Dado lo anterior, una vez que se conozcan las cifras de Cuentas Nacionales el próximo 19 de agosto, es altamente probable que revisemos a la baja de manera relevante nuestra proyección de crecimiento para 2019 (actualmente en 2,7%). Por otra parte, el bajo crecimiento que muestra la actividad  hace cada vez más probable un ajuste  sustantivo de la TPM. Así, estimamos que el Banco Central recortará en 50 puntos base la tasa rectora en la Reunión de Política Monetaria de septiembre. Hacia delante, de mantenerse el bajo dinamismo de la actividad, podría haber recortes adicionales.