3 de diciembre de 2018

Regulación e innovación, ¿amigas y rivales?

Es fundamental que la regulación vele por la igualdad de condiciones respecto a los diferentes servicios que prestan tanto las Fintech como la industria financiera tradicional, dado que esta equivalencia promoverá la competencia y la estabilidad financiera, entendiendo que servirá para facilitar la innovación.

Escrito por:

Sindy Olea

Economista Banco Santander

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La Comisión para el Mercado Financiero (CMF) ya abrió el proceso de consulta pública para recoger opiniones respecto del marco regulatorio de la industria Fintech, un paso necesario si consideramos la rápida evolución de la tecnología en la prestación de servicios financieros.

Las empresas Fintech son reflejo del constante cambio que estamos viviendo a nivel global y es fundamental estar conscientes de las oportunidades que se generan: mayor competencia e inclusión financiera, mejores y más personalizados servicios, y menores costos de transacción. Sin embargo, lo central para comenzar la discusión de qué y cómo se debe regular, es establecer las condiciones del juego y analizar los nuevos riesgos que emergen y su posible impacto en la estabilidad financiera.

Se debe apuntar entonces a igualar las condiciones de competencia entre los diferentes actores, para así fomentar el desarrollo de la industria financiera de forma sostenible y competitiva, y a la vez desincentivar la integración vertical de los agentes de mercado que realizan servicios similares. La buena noticia es que existe consenso entre las autoridades, agentes tradicionales y la propia asociación de empresas Fintech Chile de que la regulación debe estar basada en actividades, es decir, a igual actividad, idéntica regulación, lo que creará un entorno para la verdadera competencia.

Además, debe ser transfronteriza, es decir, que cumpla con los estándares internacionales. El memorándum de entendimiento de la Organización Internacional de Comisiones de Valores (IOSCO) suscrito por la CMF es un excelente primer paso. Asimismo debe ser flexible para tener la capacidad de adaptarse rápidamente al constante cambio tecnológico.

En el caso de las Fintech, también emergen con nitidez los riesgos operacionales y cibernéticos. El Banco Central, en su último Informe de Estabilidad Financiera, señaló la relevancia que han adquirido estos riesgos en los recientes años debido a la velocidad de los avances tecnológicos y la interconexión de los servicios financieros. Otro riesgo a considerar es la mayor concentración de mercado. En un documento elaborado por el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea respecto a las implicancias de los avances de las Fintech, se hace referencia a la capacidad de las empresas big tech -grandes empresas tecnológicas con actividad internacional que disfrutan de una ventaja competitiva en el mundo de la tecnología digital- de hacerse rápidamente con una significativa cuota de mercado cuando lanzan un producto o servicio financiero. La regulación en este ámbito tiene importantes desafíos para ponderar de forma correcta el riesgo de concentración de mercado y las asimetrías de información que se generan debido a la relevancia sistémica que alcanzarían este tipo de empresas.

Así, es fundamental que la regulación vele por la igualdad de condiciones respecto a los diferentes servicios que prestan tanto las Fintech como la industria financiera tradicional, dado que esta equivalencia promoverá la competencia y la estabilidad financiera, entendiendo que servirá para facilitar la innovación.