27 de agosto de 2018

Empresas por una #CiudadSinLímites

Para contribuir al progreso de las personas y del país, las compañías tienen que comprometerse e involucrarse, pues también tienen un capital humano relevante con el cual aportar. Hay que salir de la esfera de lo privado, sentirse y ser actor creativo, para aportar a las problemáticas sociales de nuestro país.

Escrito por:

Consuelo Alvear

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Hace unos días se lanzó la campaña de Fundación TECHO-Chile, que busca convocar a los distintos actores a ponerse la camiseta para construir un país sin fronteras, en donde todas y todos podamos tener un espacio de desarrollo y encuentro. Y el color que viste la campaña de este año es el violeta, fruto de la mezcla del azul, blanco y rojo, los colores de la bandera chilena. En definitiva, una invitación extendida para romper los límites y promover la inclusión.

Algunos se preguntarán qué tienen que ver las empresas en este gran desafío, pues pareciese a primera vista que se trata de una misión propia de las organizaciones de la sociedad civil y/o del Estado, pero lo cierto es que estamos ante un desafío a nivel país.

La sociedad ha cambiado, todos hemos cambiado y aprendido, y las empresas no son la excepción. Ese es el camino que hemos recorrido durante los últimos años, porque las instituciones privadas sabemos que hoy no basta con solo donar o aportar con trabajo a la sociedad. Para contribuir al progreso de las personas y del país, las compañías tienen que comprometerse e involucrarse, pues también tienen un capital humano relevante con el cual aportar. Hay que salir de la esfera de lo privado, sentirse y ser actor creativo, para aportar a las problemáticas sociales de nuestro país.

Asimismo, es necesario fomentar y promover una cultura inclusiva en donde la diversidad sea mirada como un valor y no como una amenaza. Chile tiene una tarea pendiente por delante para eliminar los prejuicios, para dejar de categorizar a las personas de una u otra forma. Pero no se trata del único reto. A su vez, carecemos de espacios de integración donde quepamos todas y todos, donde se valoren las diferencias de pensamiento, género, imagen, territorio y etnia. Hoy, cuando se discute con vehemencia la viabilidad y aceptación de proyectos sociales en comunas ricas de Santiago, este sentir tiene más sentido que nunca. Y este es justamente uno de los objetivos tras la campaña de TECHO-Chile, que busca a través de una mesa de trabajo compuesta por diversos expertos -desde académicos, urbanistas, vecinos y las propias empresas- redactar una propuesta para la integración de los barrios, que luego será presentada a las autoridades.

Desde las empresas debemos aportar con esa inclusión, para que no solo sea impulsado de cara a la sociedad, sino que también en nuestros espacios de trabajo. Para ello, es necesario ir más allá de lo que indica la política pública: hay que promover acciones internas y externas, que incentiven actitudes y valores como la inclusión y respeto. En la medida en que tengamos una sociedad y/o empresa más diversa, habrán mayores oportunidades de ser creativos, de desarrollarse, de despegarse de paradigmas o mitos y, por tanto, de que el progreso sea para todos. Entonces, extiendo la invitación a derribar nuestros propios límites y fronteras de pensamiento, a ir más allá, tanto empresas, ciudadanos y organizaciones de la sociedad civil, porque de esa forma podremos tener un mejor país.

 

Publicado en Diario Pulso.