26 de octubre de 2018

Compromiso País: Movamos la aguja

El diagnóstico está bastante claro y se han ido definiendo las prioridades para avanzar en los distintos ámbitos; pero las necesidades son tantas, que se requiere que la sociedad en su conjunto pueda volcarse en cumplir estos objetivos.

Escrito por:

Claudio Melandri

Presidente de Banco Santander Chile

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El esquivo desarrollo es un desafío que ha estado persistentemente en el relato país durante las últimas décadas. Una especie de línea del horizonte que no se alcanza, pese a que permanentemente se intenta avanzar hacia ella.

Durante mucho tiempo, la cifra soñada, el hito a lograr, fue los US$ 20 mil per cápita. Finalmente, la meta se logró en 2011, pero rápidamente entendimos que ese frío número era solo un indicador, uno bueno por supuesto, pero no un sinónimo de desarrollo integral.

De acuerdo a las estimaciones del World Economic Outlook del Fondo Monetario Internacional, en 2022, Chile alcanzará los US$ 30 mil per cápita, convirtiéndose en la primera economía sudamericana en lograrlo. Y nuevamente es pertinente hacerse la pregunta: ¿Estaremos para esa fecha más cerca del desarrollo?

Tengo la convicción personal y profunda de que no podremos decir que somos un país desarrollado mientras haya personas preguntándose cuándo les tocará a ellos, porque han debido moverse en un entorno de oportunidades limitadas. Y sabemos que aún hay muchos chilenos que viven así y que se lo preguntan diariamente.

Conocemos las desigualdades, sabemos que la cancha aún no es pareja para todos, que hemos avanzado en cobertura en educación, pero persiste una deuda en calidad; es decir, hay temas estructurales pendientes.

El diagnóstico está bastante claro y se han ido definiendo las prioridades para avanzar en los distintos ámbitos; pero las necesidades son tantas, que se requiere que la sociedad en su conjunto pueda volcarse en cumplir estos objetivos.

Es aquí donde aparece Compromiso País como una gran oportunidad para mover la aguja. ‘Este proyecto une fuerzas para que el desarrollo llegue a todos los hogares’, dijo el Presidente de la República, Sebastián Piñera, cuando presentó este desafío.

Es una iniciativa de la cual nos enorgullece ser parte. El Mapa de la Vulnerabilidad, complementario al Mapa de la Pobreza, visibiliza aquellos grupos que no podrán avanzar por sí solos, que requieren de un apoyo adicional para generar el quiebre. Son 16 los grupos en riesgo social con los cuales se buscará cerrar las brechas.

Solo en el caso de personas sobre los 18 años que no se encuentran estudiando ni han culminado la escolaridad —uno de los 16 grupos de riesgo y con el cual asumimos un compromiso— estamos hablando de alrededor de cinco millones de chilenos que pueden acceder a oportunidades para comenzar a construir un futuro mejor.

Está claro que la empresa no es un actor aislado cuyo único rol social es generar empleos de calidad o tener una oferta comercial que satisfaga una necesidad de la población. Hace mucho rato entendimos que somos ciudadanos corporativos y cada uno, desde su experiencia y trayectoria, ha buscado generar valor a las comunidades. Sin embargo, esta convocatoria coordinada desde el Gobierno a ser parte de la solución de 16 grupos en riesgo social es inédita y constituye una gran oportunidad para potenciar el resultado.

Sabemos de sobra que si seguimos haciendo las cosas como siempre, los resultados también irán en la misma línea; es decir, serán los mismos. Hoy se propone hacer un quiebre, buscar una nueva forma de abordar temas que no han sido resueltos. Sin duda, hay promotores y detractores, como en todo orden de temas. Lo cierto es que hoy tenemos la oportunidad de hacer las cosas de otra forma, y esperamos que los resultados sean beneficiosos para así facilitar que el desarrollo llegue a todos los hogares.

Columna publicada en El Mercurio.