2 de enero de 2018

Minuta de la RPM de diciembre sigue lineamientos del IPoM, pero hay voces en el Consejo que aún propugnan un mayor impulso monetario

Nuestro escenario base contempla que la TPM se mantendrá inalterada durante los próximos meses, para luego comenzar una lenta normalización en el segundo semestre del año.

La minuta de la Reunión de Política Monetaria (RPM), que sesionó sin Sebastián Claro, da cuenta que los últimos datos conocidos estuvieron en línea con el escenario del IPoM de diciembre. Los riesgos para la inflación de corto plazo se veían más balanceados, aunque persistían las preocupaciones dado que los costos asociados a sorpresas a la baja eran mayores que aquellos al alza.

Una variable de exhaustivo análisis fue la evolución de las tasas de interés reales de los bonos del Banco Central, que habían aumentado entre 55 pb y 75 pb, según distintos plazos. En este aspecto, se discutió si la razón detrás era un escenario de condiciones financieras más restrictivas o mayores expectativas de crecimiento.

El Consejo estuvo de acuerdo que la inflación de noviembre se ubicó en línea con lo esperado, pero que era una variable que tenía que seguir siendo monitoreada con especial atención. En particular, un consejero destacó que descontados ciertos productos más volátiles, la inflación subyacente se ubicaba en 1,6%, lo que anticipaba que se mantendría debajo de 2%, al menos, hasta mediados de 2018 y podría retrasar su convergencia a la meta. En tanto que algunos consejeros opinaron que la lectura que había hecho el mercado respecto a la orientación futura de la política monetaria era más restrictiva de lo que ellos habrían esperado, dada la importancia de los riesgos a la baja en la inflación descritos en el IPoM.

Por el lado de la actividad, el Consejo concordó que la recuperación seguía siendo frágil y que el PIB no minero mostraba que la brecha de actividad seguía ampliándose. De este modo, el escenario base del Banco Central donde esta última comienza a cerrarse todavía no se ha materializado.

Por último, el Consejo observaba con cierta preocupación la depreciación del peso, la caída en la bolsa, el aumento de tasas y la intensa iliquidez del mercado de dólares que, en principio, indicaban condiciones financieras menos laxas.

En este contexto, las opciones de política monetaria eran mantener la TPM inalterada en 2,50% con sesgo neutro, o recortar la tasa de referencia en 25 pb con sesgo bajista. El Consejo decidió por unanimidad mantener inalterada la TPM. Sin embargo, el hecho de que haya un consejero que se inclina por nuevos recortes, más otro consejero que evalúa como todavía presentes los riesgos de desvíos de la inflación, nos dan a entender que la probabilidad de materialización de un mayor impulso monetario sigue presente.

Finalmente, desde la RPM hasta hoy, Sebastián Piñera ganó la elección presidencial, el tipo de cambio se apreció $ 50, ubicándose en $ 607 por dólar, lo que presionará a la baja a la inflación, en tanto que las tasas en UF a 5 y 10 años han caído 30 pb y 20 pb, respectivamente, haciendo las condiciones financieras internas algo más laxas.

Net/Net:

Nuestro escenario base contempla que la TPM se mantendrá inalterada durante los próximos meses, para luego comenzar una lenta normalización en el segundo semestre del año. Sin embargo, aunque es baja, la posibilidad de un recorte de la tasa sigue presente, en particular dada la reciente apreciación del tipo de cambio. Esta definición estará incidida por la elección del nuevo consejero del Banco Central, que podría llegar antes del término de este mes.