16 de febrero de 2018

Minuta de la RPM de enero-febrero da cuenta que la opción de una baja adicional sigue presente, pero ha perdido relevancia

Las mejores perspectivas de la economía local y la global dan sustento a que en los plazos señalados en el último IPoM, la brecha de actividad comenzara a cerrarse impulsando la convergencia inflacionaria. Aunque la decisión fue unánime, todavía dos consejeros ven espacio para incrementar el impulso monetario.

La minuta de la última Reunión de Política Monetaria (RPM), que sesionó con solo cuatro consejeros, da cuenta que los últimos datos conocidos y las perspectivas para la economía local y global han aminorado los riesgos de convergencia inflacionaria en el mediano plazo. Sin embargo, se reconoce que la apreciación cambiaria podría traducirse en menores registros en el IPC en el corto plazo, pero dado que la naturaleza de este movimiento se evaluó como una depreciación del dólar a nivel internacional, su traspaso a los precios internos sería acotado. Por otro lado, señalaron que no es claro que la tendencia depreciativa del dólar se prolongue mucho tiempo más. Además, solo las expectativas inflacionarias de corto plazo se corrigieron la baja, mientras que las de mediano plazo, se mostraron invariantes.

Las mejores perspectivas para la economía local, que se habían corregido recientemente al alza, auguraban que la economía crecería al ritmo necesario para ir cerrando la brecha de actividad, lo cual apoyaría con la convergencia inflacionaria. El mayor riesgo para la actividad interna provenía del bajo crecimiento del empleo asalariado y sus efectos sobre el consumo.

Las opciones de política monetaria fueron: (i) mantener la TPM en 2,5%, señalando preocupación por el efecto de desviaciones a la baja en la inflación, y (ii) reducir la TPM en 25 pb, a 2,25%, con un posible sesgo a la baja. La primera opción era consistente con la últimos datos de mejores perspectivas, mientras que la segunda opción era válida como medida para controlar posibles riesgos para la convergencia de la inflación en los plazos requeridos.

En la discusión de la segunda opción, se evidencia que hay dos consejeros que siguen abiertos a optar por un nuevo recorte, ya que sostienen que aseguraría la convergencia inflacionaria dentro de los plazos señalados, sobre todo si el consumo se ve afectado por la evolución más lenta del mercado laboral y/o mayores restricciones del crédito, o que la presión del tipo de cambio se profundice. Por otro lado, esta alternativa podía ser difícil de comunicar en un contexto donde existiesen menores riesgos para la convergencia de la inflación, por lo que el mercado podría atribuirle un carácter demasiado transitorio, lo que haría que su efecto en la economía fuera muy limitado.

Si bien el Consejo decidió por una unanimidad mantener la TPM, todavía parte de él considera que podría ser necesaria la opción de recortes adicionales.

Desde la RPM hasta hoy el peso se ha seguido apreciando y, por tanto, es un riesgo latente para la inflación de los próximos meses. Sin embargo, el IPC de enero sorprendió al alza (0,5% m/m), la EEE espera que la inflación converja al centro del rango meta en el horizonte de política, la TPM implícita en los swaps se han incrementado, descartando nuevos recortes de la tasa, la confianza empresarial sigue mejorando, las ventas de autos de enero crecieron (30% a/a) y el Imacon creció en diciembre (3,1%), lo cual contribuiría a cerrar brechas de capacidad.

Net/Net

Aunque todavía el Consejo del BCCh considera como opción dar un mayor impulso monetario a la economía, los últimos datos disminuyen la probabilidad de que esta alternativa se materialice. Para que efectivamente el Consejo se decante por un recorte de 25 pb de la TPM en los próximos meses, se tendría que dar un cambio relevante en las perspectivas de actividad e inflación que consideremos poco probables. La mayor evidencia que la brecha de actividad se cerraría en los plazos señalados, gana preponderancia sobre la apreciación del peso y sus repercusiones sobre los efectos de inflación dentro del horizonte de política monetaria.

En nuestro escenario base esperamos que la TPM se mantenga invariante, al menos, durante todo el primer semestre del presente año, para luego iniciar un proceso de normalización lento, con solo un incremento de 25 pb durante 2018.