21 de marzo de 2018

IPoM del Banco Central ajusta al alza el crecimiento del PIB para este año, pero proyecta inflación baja por un periodo prolongado

El escenario de actividad presentado por el Banco Central se alinea con las expectativas del mercado, con un crecimiento esperado para el año en un rango entre 3% y 4%. Sin embargo, sorprende con una revisión a la baja en la proyección de corto plazo para la inflación

En su IPoM de marzo, el Banco Central incrementó el crecimiento estimado para 2018 a un rango de 3%-4% (2,5%-3,5% IPoM previo), en línea con el alza en las proyecciones del mercado (EEE: 3,5%). También elevó su pronóstico para 2019 a un rango 3,25%-4,25 y presentó la primera estimación para 2020: 3%-4%. Así, en los próximos años el producto crecería por sobre su potencial, el que el Banco Central estima en 2,5%-3,0%, con lo que las holguras de capacidad se cerrarían hacia el 2020. El ajuste al alza se fundamenta en la consolidación del impulso externo, precios de las materias primas que se han sostenido en niveles por sobre lo esperado, una aceleración de la actividad no minera y un incremento de los indicadores de confianza a nivel local.

En su IPoM de marzo, el Banco Central incrementó el crecimiento estimado para 2018 a un rango de 3%-4% (2,5%-3,5% IPoM previo), en línea con el alza en las proyecciones e del mercado (EEE: 3,5%). También elevó su pronóstico para 2019 a un rango 3,25%-4,25 y presentó la primera estimación para 2020: 3%-4%. Así, en los próximos años el producto crecería por sobre su potencial, el que el Banco Central estima en 2,5%-3,0%, con lo que las holguras de capacidad se cerrarían hacia el 2020. El ajuste al alza se fundamenta en la consolidación del impulso externo, precios de las materias primas que se han sostenido en niveles por sobre lo esperado, una aceleración de la actividad no minera y un incremento de los indicadores de confianza a nivel local.

La inflación proyectada para este año sufrió una importante corrección a la baja. Si en el IPoM de diciembre se esperaba cerrar el año con una variación anual del IPC de 2,9% ahora se anticipa que solo llegaría a 2,3%. La razón detrás de este ajuste es la apreciación reciente del tipo de cambio y la evolución implícita de esta variable en los próximos meses. El IPoM señala, además, que el tipo de cambio real se depreciará gradualmente hacia su valor de largo plazo en los próximos años. Dado el coeficiente de traspaso, que el Banco Central estima en un rango de 0,1-0,2, la revisión en la proyección de la inflación supone que el tipo de cambio estará entre 3% y 6% más apreciado que lo que se consideraba en diciembre.

De acuerdo con el informe, recién hacia fines de 2019 la inflación llegará a la meta impulsada por el progresivo cierre de holguras de capacidad. Si bien coincidimos en que la inflación convergerá hacia 3% en los próximos trimestres, estimamos que de materializarse el escenario de corto plazo para la inflación delineado por el Banco Central, con una inflación cerrando el año en 2,3%, el proceso de convergencia será más lento debido tanto a su impacto sobre las expectativas inflacionarias como por las cláusulas de indexación de precios. Así, la proyección de diciembre de 2019 del Banco Central podría no alcanzarse.

El Consejo señala que el impulso monetario se mantendrá en sus niveles actuales hasta que las condiciones macroeconómicas vayan consolidando la convergencia de la inflación al 3%. Si bien el mayor dinamismo de la actividad permite proyectar un cierre de brechas hacia 2019, el escenario presentado para la inflación total y subyacente implicaría que el proceso de normalización monetaria se retrase respecto de lo que hoy está internalizado por el mercado. Así, la primera alza de tasas podría recién observarse a comienzos de 2019, para continuar con incrementos graduales que llevarían la TPM a su nivel neutral (entre 4% y 4,5% según el BCCh) recién en 2020.

En cuanto a los riesgos en el escenario internacional, el informe indica que están balanceados. Si bien la actividad se ha fortalecido, el retiro del estímulo monetario en algunas economías desarrolladas podría generar eventos de volatilidad que afectarían el valor de los activos financieros. A nivel local, los riesgos para la actividad están sesgados al alza debido al mejor escenario externo, los efectos de una política monetaria expansiva y el incremento de la confianza empresarial. Finalmente, para la inflación los riesgos están balanceados, dado que la brecha de capacidad y la apreciación del tipo de cambio están ejerciendo presiones en sentidos opuestos.

Net/Net:

El escenario de actividad presentado hoy se alinea con las expectativas del mercado, con un crecimiento esperado para el año en un rango entre 3% y 4%. Sin embargo, sorprende con una revisión a la baja en la proyección de corto plazo para la inflación, la que se ubicaría por debajo de lo que estiman las encuestas y los precios de los activos. Detrás, de esta revisión está la apreciación reciente del tipo de cambio y las perspectivas de que la moneda se deprecie de manera muy gradual en los próximos trimestres. De darse el escenario de corto plazo para los precios planteado por el IPoM, consideramos que hay un importante riesgo para la convergencia de la inflación a la meta en 2019. Concordante con lo anterior, el inicio del proceso de alza de tasas –que nosotros estimábamos podría ocurrir en el último trimestre del año– se retrasaría hasta inicios de 2019.