14 de mayo de 2018

Universidad y futuro

Las universidades han permitido no solo consolidar la formación crítica y cívica de los ciudadanos, sino que también, en el caso de Chile, han acompañado el dinámico proceso de modernización y transformación económica y social vivido en los últimos años

Escrito por:

Claudio Melandri H.

Presidente de Universia Chile.

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Hace exactamente 800 años, en la aún medieval ciudad de Salamanca y casi en paralelo a procesos similares que estaban tomando forma desde hacía algún tiempo en Bolonia, Oxford y París, se fundaron los cimientos de la que es hoy una de las universidades más antiguas del mundo. En efecto, fue en 1218 cuando nació oficialmente la Universidad de Salamanca, la misma que en pocos días más acogerá el mayor encuentro de rectores del mundo, que organiza la red Universia.

El IV Encuentro Internacional de Rectores 2018 de Salamanca, que es un nuevo eslabón en una cadena de congresos previos realizados con intervalos de cuatro años en Sevilla, Guadalajara y Río de Janeiro, congregará los días 21 y 22 de mayo a más de 600 autoridades académicas de las más prestigiosas casas de estudio de 26 países, quienes debatirán sobre “Universidad, Sociedad y Futuro”, con especial foco en el impacto de la transformación digital tanto al interior de sus universidades como en su inserción en la sociedad.

En Universia, la mayor red universitaria de Iberoamérica, con más de 1.340 casas de estudio asociadas, creemos que -más allá de la enorme carga simbólica que supone debatir sobre el futuro de las universidades en la ciudad cuna del sistema universitario regional- abordar los retos que el mundo digital impone a la educación es un imperativo impostergable, al igual que lo es para prácticamente todas las actividades humanas.

El colosal cambio tecnológico de los últimos años y sus disruptivas ramificaciones no han dejado de remecer virtualmente todas las dimensiones del quehacer humano, dentro de las cuales por supuesto sobresalen aquellas que abarcan el proceso de formación y aprendizaje, así como las que tienen que ver con el desarrollo del conocimiento y la creación.

Es justamente a ese nivel que las universidades sobresalen como piezas fundamentales en la arquitectura de las sociedades y como verdaderos puntos de apoyo sobre los cuales se cimientan el progreso y bienestar de sus habitantes. Son ellas las que han permitido no solo consolidar la formación crítica y cívica de los ciudadanos, sino que también, en el caso de Chile, han acompañado el dinámico proceso de modernización y transformación económica y social vivido en los últimos años.

En Universia vemos a la universidad a la vanguardia del desarrollo, y por eso promovemos y acompañamos estos encuentros donde los líderes de destacadas casas de estudio intercambian experiencias en una dinámica virtuosa que no puede sino redundar en mejores procesos educativos, mayor diversidad, en una investigación al servicio de las personas y las empresas, y en una inserción social y territorial que permita fortalecer el rol de la universidad en sus comunidades.

Sin ir más lejos, un reciente estudio de Ipsos -preparado a nivel regional con ocasión de este encuentro y que contó con la participación de más de 9 mil universitarios- reveló que si bien para la comunidad universitaria la digitalización de los métodos de enseñanza no es un objetivo prioritario (versus la inserción laboral, la actualización y formación del equipo docente o el fomento del emprendimiento), el 80% de los universitarios y profesores encuestados ven en la formación online una vía adecuada para democratizar la educación y facilitar el acceso a la universidad de los grupos sociales menos favorecidos, medida que contribuiría a la inclusión social y la igualdad de oportunidades.

Es por eso que en Universia creemos que el IV Encuentro Internacional de Rectores 2018 de Salamanca promete desde ya inscribirse como un hito fundamental en el proceso de reflexión y reinvención impelido por la profunda transformación digital que cruza el mundo de hoy, transformación que si no es abordada de manera decidida, podría amenazar con dejarnos a la vera del futuro.

Columna publicada en El Mercurio