13 de diciembre de 2017

Riesgos financieros para las economías emergentes

Uno de los riesgos del próximo año para las economías emergentes es que esta situación cambie súbitamente y las tasas largas en EEUU suban rápido.

Escrito por:

Gabriel Cestau

Economista senior Banco Santander

+

Durante mucho tiempo las condiciones financieras globales han sido particularmente favorables y las empresas chilenas aprovecharon esta coyuntura para financiarse en condiciones muy propicias.

Sin embargo, observamos que las últimas decisiones de los bancos centrales de los desarrollados han comenzado a reducir el impulso monetario. Por ejemplo, el BCE recortará a la mitad su programa de compra de activos a inicios de 2018 y probablemente lo habrá eliminado en un año más; el Banco de Inglaterra incrementó por primera vez en una década la tasa de política monetaria y la Reserva Federal subió ayer la tasa de interés de los fondos federales por quinta vez en dos años. Así las cosas, si bien el financiamiento externo continúa barato, las condiciones irán haciéndose menos favorables.

Los mercados tienen sólo parcialmente internalizado un escenario donde el costo del capital se incrementa. En general, se observa que las tasas de interés implícitas en los activos de corto plazo han subido más que las implícitas en los de largo plazo. En consecuencia, la curva de rendimientos se ha aplanado. Esto se ha producido porque las tasas de corto plazo han reaccionado rápidamente al menor impulso monetario, pero las de largo plazo no se han ajustado en igual grado por- que los mercados no acaban de asumir la normalización de la inflación.

Uno de los riesgos del próximo año para las economías emergentes es que esta situación cambie súbitamente y las tasas largas en EEUU suban rápido. Eso podría generar ajustes abruptos en precios de activos financieros, lo que tendría impacto en variables de actividad. El Banco Central en su IEF reconoció esto como factor a tener en cuenta. Nuestra economía cuenta con fundamentos robustos y un tipo de cambio flexible, no obstante, esta es una fuente de riesgo que hay que monitorear con cautela.

Columna publicada en Pulso.