20 de octubre de 2016

Lo único seguro es el cambio

Hay que sumar otros factores que por ahora no ayudan a esclarecer el futuro, como potenciales conflictos de interés entre controladores y minoritarios.

Escrito por:

Nicolás Schild

Responsable Equity Research Santander GCB

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Desde mediados de año las acciones de las generadoras eléctricas han transitado por un camino difícil, perdiendo cerca de un 40% de su capitalización bursátil. Sin duda, ha llamado la atención de los inversionistas que buscan alternativas donde invertir, dado el rally de 15% de la bolsa. Sin embargo, las oportunidades no están claras para el sector, ya que los cambios que ha sufrido justifican gran parte de esta corrección a la baja en las acciones.

La mayoría de los analistas estima el valor de las compañías descontando los flujos futuros esperados en dos etapas. La primera se basa un horizonte de mediano plazo (típicamente diez años), donde se proyecta gran parte de las variables que afectan los resultados operativos de la compañía (contratos, precios, costos), mientras que la segunda se refiere a un valor residual que considera una proyección a perpetuidad al último flujo de caja. El problema es que la estimación de este valor residual -que representa entre 40%-60% de la valorización de una compañía- considera como supuesto que la empresa mantiene un cierto nivel de contratos y generación eléctrica. Supuesto que ha estado en tela de juicio tras la última licitación, donde parte de las empresas tradicionales quedaron marginadas por la competencia de nuevos actores, y enfrentaron la disrupción tecnológica de centrales renovables y sobreoferta de energía eficiente, lo que llevó a una reducción en las expectativas de precio de largo plazo.

Pero hay que sumar otros factores que por ahora no ayudan a esclarecer el futuro, como potenciales conflictos de interés entre controladores y minoritarios sobre quién desarrolla los proyectos renovables en Chile; el que sea esperable que en la próxima licitación las autoridades busquen que los precios se mantengan bajos; la presión de clientes no regulados para disminuir sus precios luego de la licitación de agosto o, en términos de flujo, el que la alta exposición de inversionistas al sector mantenga presionadas las acciones.

Aún falta que corra mucha agua debajo del puente. Así que mientras se disipa parte de estos riesgos y nos quedamos a la espera de que las compañías entreguen más información sobre cómo van a hacer frente a este mundo cambiante, lo mejor es mantener una posición cauta hacia el sector.

 

Publicado en Diario Pulso.