7 de septiembre de 2017

Consolidando el escenario base

En el corto plazo, la apreciación del peso se podría traducir en menores registros para la inflación en los meses venideros, en un contexto donde esta ya es muy baja. Además, la recuperación de la actividad es aún frágil.

Escrito por:

Álvaro González

Economista senior de Banco Santander

+

Ayer conocimos los detalles de un nuevo IPoM, el tercero del año, el cual augura un mayor impulso externo. Si bien reafirma que la política monetaria de corto plazo del Banco Central será estable, sugiere que hay antecedentes para no descartar una trayectoria alternativa como manejo de riesgos.

Revisemos en detalle. Por un lado, las perspectivas para la actividad se ven más auspiciosas: nuestros principales socios comerciales muestran un crecimiento robusto, el comercio mundial ha visto un mayor dinamismo y el cobre se cotiza sobre US$3,00/lb. Sin duda, buenas noticias que sugieren que la economía podría empezar a cerrar brechas de capacidad, lo que se traducirá en mayor inflación a futuro, por lo que estímulos adicionales no serían necesarios.

Sin embargo, en el corto plazo, la apreciación del peso se podría traducir en menores registros para la inflación en los meses venideros, en un contexto donde ya es muy baja. Además, la recuperación de la actividad es aún frágil y a nivel global se han comenzado a vislumbrar nuevas amenazas. Así, el Banco Central podría verse en una situación donde tendría que recortar la TPM preventivamente para evitar efectos de segunda vuelta de los bajos registros inflacionarios y dar más sustento al repunte de la economía para garantizar la convergencia a la meta.

Aunque la estrategia de política monetaria mira el mediano plazo, los próximos datos serán clave. Si el escenario base continúa consolidándose con mayores cifras del Imacec (julio es un buen ejemplo), reflejando una economía capaz de reducir la brecha, en un contexto donde la variación de precios y sus perspectivas apuntan a volver a la meta en dos años, nuevos estímulos no serían necesarios (escenario base del último IPoM). Pero si hay sorpresas a la baja en el crecimiento y la última apreciación del peso se traspasa a un menor dinamismo para los precios internos, será necesaria una pronta reacción del Consejo para evitar que las expectativas inflacionarias se vean comprometidas.

Así, la cifra de inflación que conoceremos mañana será ampliamente esperada, como también los próximos datos de la actividad, pues serán definitorios para dar un espaldarazo al escenario base o bien, representarán la materialización de los riesgos.

 

Publicado en Diario Pulso.