19 de octubre de 2017

Pequeños cambios para un país próspero

Modernizar el Estado debería ser una prioridad y una veta en este camino es la digitalización. Aunque menos glamoroso, también se requiere profundizar el análisis del impacto de las nuevas normativas sobre la actividad.

Escrito por:

Gabriel Cestau

Economista senior Banco Santander

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En las últimas semanas hemos visto que la actividad económica recupera vigor, el precio del cobre alcanza máximos de tres años y las confianzas muestran un sustancial incremento. Si no fuera porque todavía crecemos por debajo de nuestro potencial, todo nos conduciría por una senda de optimismo.

Sin embargo, más allá de los datos puntuales, para cimentar el Chile del futuro, el que vamos a heredar a nuestros hijos, tenemos que establecer hoy los fundamentos que nos permitan desarrollarnos armónicamente en las próximas décadas. Si soñamos con metas grandes y exigentes, lograremos un país próspero.

a exitosa receta del pasado, basada en apertura comercial, política fiscal responsable, Banco Central autónomo y sistema financiero sólido, ya está plenamente incorporada en nuestro ADN, pero para seguir progresando, debemos consensuar una visión de país para las próximas décadas.

En esta línea, modernizar el Estado debería ser una prioridad y una veta en este camino es la digitalización. Aunque menos glamoroso, también se requiere profundizar el análisis del impacto de las nuevas normativas sobre la actividad. Un instructivo presidencial estableció que los proyectos de ley del área económica deben ir acompañados de un informe de productividad. Fue este tipo de informe el que encendió la discusión pública en torno al efecto de la reforma de pensiones sobre el empleo.

Para continuar avanzando y hacer el país más eficiente y productivo, es deseable que se institucionalizara por vía legal el generar informes de productividad, que se ampliara su alcance a otros ministerios y a otras normas como los decretos. Incluso se podría crear un servicio público técnico con autonomía que fuera el responsable de la elaboración de estos informes. Así, se construirían capacidades especializadas en el análisis de la productividad y se podría dar seguimiento a los impactos.

Debemos continuar acordando las pequeñas reformas que promuevan nuestro desarrollo, y los informes de productividad han demostrado ser una buena iniciativa. Ampliar su cobertura e incrementar su imparcialidad ayudaría a generar un cuerpo regulatorio más orgánico y funcional a la altura de los desafíos de los nuevos tiempos.

 

Publicado en Diario Pulso.