8 de marzo de 2018

Mujeres fantásticas

Aunque hay avances, es importante seguir fortaleciendo las políticas públicas que permitan que más mujeres puedan integrarse al mercado laboral.

Escrito por:

Álvaro González

Economista senior de Banco Santander

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Aunque el último dato de desempleo mostró un aumento en el margen de la tasa de desocupación (+0,1 pp t/t, +0,3 ppa/a), al mirar en detalle las cifras las noticias son buenas. La creación de empleo lleva ya varios registros altos, por sobre 2,0% (2,5% en enero, la mayor cifra desde principios de 2014), el empleo asalariado privado se ha recuperado, y la fuerza de trabajo se expande con vigor (2,8%), reflejando un significativo aumento en la tasa de participación. Y esto se debe en gran medida a las mujeres.

En efecto, las últimas cifras dan cuenta que la recuperación del empleo se debe en parte sustantiva al empleo femenino, que se expande por sobre el 3%. Además, la leve recuperación que ha mostrado el empleo asalariado privado es debido a las mujeres con 60 mil nuevos puestos, bastante más que los hombres. Por su parte, el fuerte aumento en su tasa de participación ha hecho que la fuerza de trabajo femenina crezca en torno a 4% en los últimos registros.

Pero… ¿nos debemos conformar con estos números? La respuesta es no. Aún queda mucho espacio para mejorar. La participación laboral femenina sigue siendo baja comparada con la de los hombres (49% vs 71%) y somos el sexto país de la OCDE con menor participación femenina la que, además, es muy lejana a la de aquellos países que llevan la delantera (con cifras cercanas a 80%).

Aunque hay avances, es importante seguir fortaleciendo las políticas públicas que permitan que más mujeres puedan integrarse al mercado laboral. Una buena forma es promover medidas que apunten a la flexibilización del mercado laboral.

Fomentar la entrada de nuevas mujeres es importante no sólo por un tema de equidad, sino que también para avanzar hacia el desarrollo. Un alza en la participación femenina permitiría un mayor crecimiento en nuestro PIB tendencial.